En sus páginas se entretejen oración y poesía, contemplación y acción, memoria y profecía.
Cada texto abre una ventana al misterio de la fraternidad: la palabra se hace casa, la música se convierte en puerta abierta, la contemplación, pan partido para todos. Este libro quiere ser, en sí mismo, un acto de hospitalidad: un espacio en el que creyentes y buscadores puedan detenerse, respirar, encontrarse.